Jesús
Estoy acá sentado, frente a vos, Jesús, y pienso en que te puedo decir. No hay palabras en mí boca ni ideas en mí mente lo suficientemente dignas para hablarte, e irónicamente, es con esta disposición cuando mí oración es más hermosa. No hablo mucho, y muchos de mis seres queridos se quejan de eso. No hablo mucho con mí familia ni con mis mejores amigos, simplemente porque muchas veces no tengo cosas que decir o ya han pasado por mí mente completamente resueltas, salteandome todas las posibles reacciones, que ni siquiera las digo. No tiene nada que ver con qué no piense mucho. Mí mente es como un motor de F1 ( y no un V6 como los que usan actualmente, sino un V10) martillando pistones a 9000 revoluciones por minuto. no hay segundo en el que deje de pensar. y es cierto, la gran mayoría del tiempo, es exhaustivo, pero vale la pena si es esta mente la que me hizo madurar tanto a tan temprana edad. Si bien no tengo muchas cosas que contarte actualmente, porque mí vida es un encefalogr...